Durante el gran movimiento insurreccional de 1808 tuvo como protagonista un ejercito popular, novedad en la Europa del XIX, identificándose como el espíritu nacional. Al concluir la guerra el problema era doble, se debía organizar un ejercito de tropas de forma estable, sin subordinación al monarca, que defendiera la soberanía nacional, pero formada por milicias populares para casos especiales.

La constitución de Cádiz ordeno las fuerzas militares en dos clases, las tropas del continuo servicio, que era un ejercito permanente para la defensa exterior y conservación del orden interno, milicias nacionales, reclutadas cada cierto tiempo sin misión concreta.

El segundo problema era institucionalizar en la paz a las tropas que salían victoriosas de la guerra, construyendo dos ejércitos /soldados y cuadros militares y el aluvión de paisanos que se habían militarizado).

Así como los cerrajeros que tienen varias clasificaciones los de 24 horas, los baratos, los de confianza y profesionales, todos tienen capacidades para atender los problemas que se le presenten a sus clientes.

Durante el periodo absolutista 1814 -1820 Fernando VII redujo la tropa regular hasta sesenta mil, de los cuales seis mil oficiales pertenecían al absolutismo, tras el paréntesis del Trienio, y otros cien mil era hijos de San Luis.

Época Isabelina y el régimen de los Generales

Después de la muerte de Fernando VII, intervino el ejercito en la situación política, con oficiales que se alienaron con Isabel II y Don Carlos, los generales del suceso de la Granja con Zumalacárregui al mando se abre un periodo desde el acuerdo de Vergara 1839 y la Revolución de 1868, donde los generales dirigen la vida política.

Mientras no se normalizará la situación la dirección del gobierno estaría mejor en manos de militares de prestigio, defendiendo el ordenamiento legal con generales liberados y constitucionalistas.

El sexenio democrático

Tras la revolución de 1868, la Constitución del 69, la etapa de transición de Amadeo de Saboya, el sistema militar se encuentra con la República, el Directorio tenia la previsión de licenciar a soldados y cabos de diferentes institutos, armar la milicia nacional, así como la creación de voluntarios federales y ocupación sobre los efectos de la guerra del Estado.

La Restauración

Esta fue preparada por el proyecto político de Cánovas del Castillo, después del episodio castrense de Sagunto, se intento apartar el ejercito de la política, la nueva generación de generales paso de defensores de la izquierda a custodios del orden conservador.

El desastre colonial con tropas saturadas de oficiales, exigió una reforma del ejercito, que no se hizo hasta la Ley de retiro de Azaña, en la Segunda República.

Organización

A la cabeza de la organización castrense estaba el rey, la Constitución de Cádiz le atribuyo el mando de los ejércitos y la provisión de todos los empleos militares, por debajo estaba el ministro de la guerra, existiendo comisiones de generales como órganos consultivos.

España se dividió en siete regiones militares, dos capitanías generales y dos comandancias militares, las armas estaban compuestas por Infantería y Caballería, Artillería, Ingenieros y Estado Mayor por el estudio de tácticas, estrategias y evaluación de la fuerza extranjera.

Para la enseñanza hubo a lo largo del siglo varias academias militares que se refundieron en la Academia General Militar con base en Toledo y en el siglo XX con Primo de Rivera en Zaragoza.

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